La comunidad del CEIP Marian Aguiló de Palma ha decidido que ya es hora de hacer ruido. Con las grietas, humedades y goteras como telón de fondo, han convocado una cacerolada para el próximo miércoles 28 de octubre a las 8:20 horas en la entrada del edificio de Primaria, ubicado en la calle Salvador Dalí. Docentes y familias están cansados de esperar respuestas que nunca llegan ante un estado de abandono que se ha vuelto inaceptable.
Un grito colectivo por un colegio digno
A través de un mensaje directo, los convocantes expresan su frustración: «Son muchos los desperfectos que estamos detectando y acumulando sin recibir ninguna respuesta efectiva por parte de las administraciones pertinentes». No es solo una cuestión estética; es una denuncia palpable sobre cómo estos problemas impactan directamente en el bienestar educativo de los alumnos.
Detrás de esta protesta está la Asamblea de Docentes del CEIP Marian Aguiló, junto con las familias representantes del Consejo Escolar y la AFA. Juntos claman por instalaciones dignas y seguras, pues los problemas no son solo superficiales. Las ventanas son uno de los grandes quebraderos de cabeza: no aíslan adecuadamente e incluso permiten que entre agua durante las lluvias, lo cual agrava aún más la situación.
A pesar de múltiples reclamaciones al Ayuntamiento para su sustitución, lo único que han recibido son promesas vacías. Según cuentan desde el centro educativo, el IBISEC lleva casi dos años afirmando que estaba redactando el proyecto para renovarlas… pero este año se enteraron que ni siquiera había comenzado. ¡Increíble!
Además, los baños y patios tampoco se quedan atrás; necesitan reparaciones urgentes. En años anteriores han tenido que improvisar soluciones rápidas para cuestiones críticas como salidas de emergencia o rampas accesibles. Y aunque este verano lograron pintar el interior después de interminables solicitudes –algo tan básico como eso– todavía hay mucho por hacer.
Dadas todas estas dificultades cotidianas, no sorprende que las familias del Consejo Escolar hayan presentado recientemente una queja formal ante la Conselleria buscando respuestas inmediatas a sus peticiones. Sin embargo, hasta ahora no han obtenido ningún tipo de respuesta.
Llaman a todos a sumarse a esta cacerolada porque estos problemas no son solo números o estadísticas; son vidas afectadas cada día dentro del aula. La cita es clara: este miércoles 28 a las 8:20 en la entrada del colegio en Salvador Dalí. ¡No podemos quedarnos callados! Las reivindicaciones tienen que llegar alto y claro a quienes deben actuar.

