La historia que hoy traemos nos deja con un sabor agridulce. En Palma, la Policía Local ha tenido que intervenir cuando un conductor decidió usar una tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida que estaba caducada desde 2022 y pertenecía a una persona fallecida. Todo ocurrió el pasado 16 de octubre, alrededor de las 10:30 horas, cuando una patrulla del Equipo Comunitario de Proximidad (ECOP) realizaba su rutina de vigilancia cerca del Hospital Universitario Son Llàtzer.
Una sorpresa poco agradable
Los agentes se encontraron con un coche cuyo conductor presumía tener todo en regla, pero al comprobar la tarjeta que lucía en el salpicadero, se dieron cuenta de que había pasado su fecha de validez desde el 18 de julio del 2022. Al preguntar, el hombre no tuvo más remedio que admitir la verdad: esa tarjeta pertenecía a alguien que ya no estaba entre nosotros.
La situación era insostenible. La Policía Local no dudó en actuar y formuló una denuncia por infringir la Ley de Accesibilidad Universal de las Illes Balears. Además, retiraron e intervinieron la tarjeta para asegurarse de que no se volviera a utilizar. ¡Qué triste tener que llegar a este punto! Sin duda, es un recordatorio más sobre cómo algunos pueden olvidarse del respeto por los demás y optar por soluciones rápidas sin pensar en las consecuencias.

