MADRID, 20 de octubre. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha dudado en expresar su opinión sobre la invasión rusa a Ucrania. En una reciente rueda de prensa desde el Despacho Oval, se mostró convencido de que si Rusia no logró tomar Kiev en menos de 24 horas fue por la incompetencia de sus propios generales.
Hablando con ese tono directo que lo caracteriza, Trump mencionó a un general anónimo al que calificó de «estúpido» y cuya decisión le costó caro a Rusia: en lugar de avanzar rápidamente hacia la capital ucraniana por una «bonita autopista de cemento», optó por desviarse hacia las granjas. Esa maniobra, según él, podría haberle permitido llegar sin oposición alguna.
Un giro inesperado que marcó el rumbo del conflicto
El exmandatario detalló cómo esa columna militar quedó atrapada en el barro tras un torrencial aguacero, describiéndolo como una escena digna de arenas movedizas. «Una columna completa de 1.000 tanques se atascó debido al peor chaparrón en diez años», lamentaba Trump mientras enfatizaba que este error estratégico transformó lo que podría haber sido una victoria rápida para el Ejército ruso en un verdadero fiasco.
Aunque algunos podrían pensar que estas palabras son solo críticas oportunas, lo cierto es que hay un fondo serio: decisiones fatídicas pueden cambiar el curso de la historia. Así lo reafirmó Trump al concluir su discurso diciendo que todo podría haberse resuelto en un solo día. Pero aquí estamos, viendo cómo la guerra continúa y las consecuencias se vuelven cada vez más complejas.

