El reciente incendio en Son Hugo, que ha arrasado tres caravanas, no solo ha generado un despliegue impresionante de los servicios de emergencia, sino que también ha encendido las alarmas en MÉS per Palma. Esta formación política ha hecho un llamado directo al alcalde Jaime Martínez para que no utilice este trágico suceso como una excusa para desalojar a quienes viven allí. «Estamos en guardia porque no vamos a permitir que se repita la historia de expulsiones sin alternativas», han declarado con firmeza.
La desconfianza hacia el equipo de gobierno
Javier Bonet, primer teniente de alcalde, se apresuró a asegurar que no hay planes para desalojar Son Hugo después del incendio. Se mencionó una Comisión de Sinhogarismo creada hace un año que supuestamente trabaja en mejorar la situación del asentamiento. Sin embargo, desde MÉS hay dudas sobre las verdaderas intenciones del PP: «Nos preocupa mucho que esto sea un pretexto para repetir lo ocurrido en la antigua prisión», declaró Neus Truyol, portavoz del grupo. Y es que ya sabemos cómo actúan; al final, son siempre las personas más vulnerables quienes sufren.
Truyol enfatizó la realidad desgarradora: “Los que residen en caravanas lo hacen por necesidad, porque en esta ciudad es casi imposible acceder a una vivienda digna”. Con precios desorbitados tanto para alquiler como compra, muchos se ven forzados a vivir en condiciones indignas. “No deberíamos ver gente viviendo así”, añadió con tristeza.
MÁS per Palma considera inaceptable la falta de políticas efectivas de vivienda durante esta legislatura por parte del PP. Recuerdan el escandaloso desalojo de más de cien personas tras el cierre de la antigua prisión sin ofrecerles alternativa alguna. Truyol remarcó: “Desahuciar no soluciona el problema; simplemente lo mueve a otra parte”. La exigencia es clara: cambios radicales y urgentes en las políticas municipales para garantizar viviendas asequibles y públicas.
“Si Martínez quiere acabar con los asentamientos debe empezar por proporcionar soluciones reales”, concluyó Truyol con determinación. En este momento crítico, lo último que necesitamos son más familias despojadas y condenadas a vivir sin techo. No podemos permitir que Son Hugo se convierta en otra antigua prisión.”

