El 12 de octubre es una fecha que muchos esperamos con ansias. La Fiesta Nacional se celebra por todo lo alto y este año, tras el desfile, la tradición del besamanos en el Palacio Real no se hizo esperar. Felipe VI saludó al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, mientras los ecos de la fiesta resonaban en Madrid.
Sin embargo, no todo fue alegría y vítores. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó a ser recibido con un estruendoso abuchero. Una vez más, la protesta se convirtió en protagonista; gritos como “Pedro Sánchez hijo de puta” llenaron el aire. Y es que este año las tensiones están a flor de piel ante las elecciones generales que se avecinan el próximo 29 de noviembre y la crisis migratoria que afecta a Ceuta.
Un contraste palpable
A diferencia del ambiente hostil hacia Sánchez, Felipe VI fue recibido con aplausos y gritos de “¡Viva el rey!”. Junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, el monarca presenció cómo casi 4.400 militares marchaban orgullosos por las calles de Madrid. Todo un espectáculo para celebrar nuestra identidad.
Poco después del desfile, a las 13:15 horas, don Felipe y doña Letizia ofrecieron una recepción en el Palacio Real. Este año destacaba especialmente la presencia de representantes ceutíes entre los invitados. Mientras tanto, fuera del palacio se vivía un ambiente cargado de tensión; un grupo de ultras se agolpaba en Puerta del Sol lanzando proclamas incendiarias como “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”. En medio de ello, la Policía Nacional tuvo que desplegar un cordón para prevenir cualquier enfrentamiento.
La historia sigue desarrollándose y nosotros estamos aquí para contarla. En una jornada donde los gestos hablan más que las palabras y donde cada aplauso o grito refleja lo que sentimos como sociedad.

