El Gran Premio de Indonesia se convirtió en un auténtico espectáculo en Mandalika, donde Izan Guevara logró su tercera victoria consecutiva en Moto2. Pero esta no fue una carrera cualquiera; el balear aprovechó el doloroso desenlace para Álex Escrig, que sufrió una avería cuando se acercaba a la meta, dejando a todos boquiabiertos.
Con temperaturas sofocantes que alcanzaron los 29 grados y un asfalto hirviente, los pilotos se lanzaron al circuito con todo. La primera salida estuvo marcada por un accidente que dejó a varios competidores fuera de combate. Guevara lideraba la carrera mientras Escrig le seguía de cerca, pero el caos pronto llegó: Holgado chocó con Alonso, provocando una caída masiva. Afortunadamente, todos salieron ilesos.
Drama y resurgimiento
La carrera fue reiniciada bajo bandera roja y con las posiciones originales mantenidas. Sin embargo, para David Alonso no hubo segunda oportunidad; su moto quedó dañada irreparablemente y tuvo que ver cómo sus compañeros regresaban a la pista sin él. En la segunda salida, con neumáticos frescos, Escrig tomó la delantera sobre Guevara mientras otros luchaban por recuperar posiciones perdidas.
A medida que avanzaba la prueba, el ritmo aumentaba y las tensiones crecían entre los cinco primeros. Manu González empezó a escalar posiciones rápidamente y comenzó a recortar distancia con Holgado y Ortolá. La emoción estaba en su punto más alto hasta que llegó el momento crítico: Escrig experimentó un fallo mecánico en su moto cuando solo quedaba una vuelta y media para el final. Las gradas resonaron con gritos de desesperación mientras él se apartaba del camino.
Así fue como Guevara aprovechó la oportunidad dorada para cruzar primero la línea de meta, seguido por Manu González que también brilló al quedarse con el segundo puesto. Mientras tanto, Holgado logró mantener su tercer lugar pese a las dificultades.
Poco después de bajar del podio, Holgado se mostró contrito por lo ocurrido durante la carrera: «Lo siento mucho por mi compañero y mi equipo; cometí un error». Por otro lado, Manu expresó su alegría: «Hay que creer siempre en uno mismo incluso en los peores momentos». Y Guevara concluyó satisfecho: «Tres victorias seguidas son un sueño hecho realidad», aunque también reconoció el gran esfuerzo de Escrig.

