Este sábado, Alcúdia se convirtió en el escenario perfecto para una celebración que va más allá de lo protocolario. Con la majestuosidad de sus murallas como telón de fondo, el General de Brigada Alejandro Hernández Mosquera tomó la palabra y nos recordó que estas estructuras no solo son piedras; son símbolo de protección. Y eso, precisamente, es lo que La Guardia Civil representa para todos nosotros.
A las 11:45 horas, la avenida principal del municipio se llenó de vida. Cientos de ciudadanos se acercaron a ser parte del acto en el que la Benemérita mostró su compromiso con la comunidad. La formación de la Sección de Honores dio inicio a esta jornada tan significativa, donde también estuvieron presentes figuras clave como Marga Prohens, Presidenta del Govern, y Fina Linares, alcaldesa local, quien recibió un obsequio especial como agradecimiento por acoger este evento.
Un esfuerzo por estar cerca del pueblo
El General Hernández Mosquera compartió con emoción que hace tres años decidieron sacar esta festividad del cuartel de Palma para acercarse a la gente. “Estamos muy agradecidos porque tantas personas han querido acompañarnos”, dijo al periódico Ultima Hora. Pero no solo se trató de palabras bonitas; también destacó logros importantes este año, como el aumento del plus por insularidad para los agentes. Todo esto apunta a una intención clara: fidelizar a quienes dedican su vida a servir y proteger.
Tras entregar condecoraciones a agentes valientes y comprometidos, incluyendo a una mujer del equipo EMUME y otro guardia civil destinado en áreas conflictivas, las palabras fluyeron entre recuerdos e historias. El General rememoró los inicios de La Guardia Civil en las islas en 1846: “Han cambiado los tiempos y las amenazas, pero nuestra misión sigue siendo clara: Estar, Servir y Proteger”. Un mensaje potente que resuena fuerte entre los asistentes.
No faltaron momentos emotivos durante el acto; uno especialmente conmovedor fue el homenaje a los guardias civiles caídos. La madre de Diego Salvà, asesinado por ETA, colocó una corona sobre un monolito mientras su dolor seguía presente entre nosotros. Al finalizar este tributo tan sentido, disparos al aire recordaron a aquellos que ya no están.
Cerrando el evento hubo un desfile impresionante donde todas las especialidades de La Guardia Civil brillaron con fuerza ante unos espectadores maravillados incluso cuando ‘El Cuco’, el helicóptero insignia, surcaba los cielos sobre nuestras cabezas.

