En la noche del 10 de octubre, un fuerte terremoto de magnitud 7,6 sacudió el centro-sur de Panamá, dejando a la población en estado de alerta y preocupación. La Comisión Europea no ha tardado en manifestar su apoyo y solidaridad con el pueblo panameño. La comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha compartido a través de redes sociales que el Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias está siguiendo muy de cerca la situación.
Un compromiso firme ante la adversidad
Lahbib ha dejado claro que Bruselas está dispuesta a ofrecer asistencia si las autoridades panameñas lo solicitan. «Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo panameño y estamos listos para brindar apoyo», aseguró. Con este mensaje, se abre la puerta a activar mecanismos internacionales que puedan ser necesarios para enfrentar esta crisis.
El temblor se registró a las 12:56 hora local, justo cuando muchos estaban disfrutando del inicio de una nueva jornada. A tan solo 14 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, el hipocentro del seísmo fue identificado a 10 kilómetros bajo tierra. Aunque el Instituto de Geociencias ha fijado la magnitud en 7,2 con réplicas que han seguido sucediéndose —más de 47 hasta ahora— aún no hay información sobre víctimas.
A pesar del desconcierto inicial, los daños son palpables: infraestructuras clave como la planta potabilizadora en Chilibre han sufrido estragos. El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) informa que al menos 188 escuelas han resultado afectadas junto con hospitales, viviendas y puentes por toda la nación. En medio del caos y la incertidumbre, es fundamental mantenernos unidos y solidarios.

