En un rincón de la barriada de la Soledat, Palma, la Policía Nacional ha dado un golpe certero contra el tráfico de drogas. Este jueves, se desmanteló un auténtico fortín que funcionaba sin parar, las 24 horas del día. Con puertas blindadas y medidas de seguridad a prueba de cualquier intervención policial, el lugar parecía diseñado para desafiar a las autoridades. Las cámaras instaladas vigilan cada movimiento en la calle, dejando claro que aquí no se juega.
Un intento desesperado por escapar
Los agentes del Grupo II de Estupefacientes no dejaron nada al azar. Siguiendo los movimientos sospechosos y analizando cada detalle del inmueble, finalmente decidieron actuar. Pero lo que sucedió durante la intervención fue digno de una película: el presunto vendedor, al verse acorralado, intentó deshacerse de las pruebas arrojando droga al inodoro y saltando hacia otra vivienda a través de los patios traseros. Sin embargo, su intento fue en vano; los agentes lo localizaron más tarde escondido en otra casa.
Pero no solo él estaba en apuros. Un comprador también trató de huir brincando muros traseros, pero acabó siendo detenido por otro grupo policial bajo cargos graves. La sorpresa llegó cuando los agentes registraron el lugar y encontraron una variedad impactante: cocaína, hachís, marihuana e incluso medicamentos para la disfunción eréctil junto a dinero en efectivo y herramientas específicas para la venta de estupefacientes.
Aparte del arsenal encontrado, había algo más inquietante: una instalación eléctrica ilegal que supuestamente se usaba para cultivar droga anteriormente. Todo apuntaba a una conexión con el temido clan de El Pablo; justo antes se había llevado a cabo un operativo masivo contra ellos en esta misma zona.
El resultado final fue contundente: detención del presunto vendedor acusado no solo por tráfico de drogas sino también por defraudación eléctrica y desobediencia grave. Una operación donde participaron alrededor de veinte valientes policías dedicados a erradicar este tipo de delitos desde sus cimientos.

