La realidad de los transportes en Baleares se ha vuelto insostenible. A pesar de que muchos pensábamos que con la llegada del otoño las cosas mejorarían, lo cierto es que el caos continúa. Pasajeros todavía haciendo colas eternas y enfrentándose a largas esperas en el TIB, como si estuviéramos en pleno verano.
Un problema que persiste
Es realmente frustrante ver cómo cada vez más personas tienen que lidiar con un servicio que parece estar diseñado para tirarlo a la basura. Este año, hemos sido testigos de una saturación alarmante, y la sensación es que no hay soluciones a la vista. La consellera de Salud incluso intenta justificarlo diciendo que ‘somos más y vivimos más años’. Pero eso no es consuelo para aquellos que dependen del transporte público.
Mientras tanto, otros problemas también golpean a nuestra comunidad. Desde estudiantes renunciando a sus sueños por la falta de vivienda hasta leyes agrarias que ya no hacen frente a las necesidades actuales. Baleares necesita un cambio urgente, y esa urgencia no puede esperar más. Cada día nos enfrentamos a desafíos nuevos, y el tiempo se agota para encontrar respuestas efectivas.

