Las Islas Baleares se encuentran en una situación crítica: necesitan nada menos que 1.435 millones de euros hasta el año 2035 para hacer frente a los problemas de sequía y al riesgo de inundaciones que cada vez son más frecuentes. A medida que la presión turística aumenta, nuestros recursos hídricos se ven amenazados y es fundamental tomar medidas.
La situación no es solo alarmante, es insostenible. La voz de Ben Amics resuena con fuerza al señalar que instituciones como el IB-Salut están dejando atrás a personas trans en su proceso para cambiar el nombre en la tarjeta sanitaria. Esto refleja una realidad aún más profunda: estamos tirando por la borda derechos básicos mientras lidiamos con problemáticas urgentes.
Cambio necesario en las políticas públicas
No podemos seguir ignorando el hecho de que compartir piso con desconocidos ya no es solo un tema juvenil; se ha convertido en una necesidad apremiante para muchos. Y mientras tanto, vemos cómo hay más cemento y nuevos amarramientos en Can Picafort, lo que genera indignación entre quienes luchan por proteger nuestras costas.
El panorama se agrava cuando escuchamos historias como la de dos estudiantes que han tenido que renunciar a estudiar Medicina en la UIB simplemente porque no encontraron un lugar donde vivir. Todo esto nos lleva a cuestionar si realmente estamos priorizando lo correcto.
A medida que nos enfrentamos a estas crisis interconectadas, desde la saturación del sistema sanitario hasta las demandas de viviendas asequibles, parece claro que necesitamos un cambio profundo en nuestras políticas públicas. No podemos permitirnos dejar a nadie atrás mientras buscamos soluciones viables para nuestra comunidad.

