En un giro dramático de los acontecimientos, las milicias hutíes de Yemen han llevado a cabo una serie de ataques coordinados contra Arabia Saudí que han puesto en alerta a toda la región. Este miércoles, sus drones y misiles se dirigieron hacia el Aeropuerto Rey Jalid en Riad, el Aeropuerto Internacional de Abha y la base aérea de Jamis Mushait, así como varios campamentos militares situados en el sudoeste del Reino.
Un despliegue audaz que no ha pasado desapercibido
El portavoz militar hutí, Yahya Sari, no ha escatimado detalles al informar sobre estos ataques. Primero llegaron «varios drones» y luego un potente «misil balístico» que, según él, interrumpió por completo los servicios del aeropuerto en la capital saudí. Pero aquí no termina la historia. El portavoz de las fuerzas de la coalición encabezada por Arabia Saudí, Turki al Maliki, salió rápidamente al paso para desmentirlo; afirmando que su equipo había interceptado un misil cerca del aeropuerto y que estaban rastreando la plataforma desde donde se lanzó.
A pesar de estas declaraciones oficiales, lo cierto es que los hutíes también reivindicaron otros dos ataques dirigidos hacia Abha y Jamis Mushait con más misiles y drones. Esto añade una capa más compleja a una situación ya tensa. Yahya Sari afirmó además que se habían atacado campamentos militares saudíes en Jizán y Asir, provocando “decenas de muertes y heridos” mientras aseguraba haber destruido importantes depósitos de armas.
Lo que está ocurriendo nos hace reflexionar sobre la escalada del conflicto y cómo se va transformando cada día más. Nos preguntamos: ¿hasta dónde llegarán? Las tensiones siguen aumentando entre estas potencias vecinas y la comunidad internacional observa con preocupación.

