En la emblemática Plaza España de Palma, el colectivo Flama y la Acampada per l’Habitatge han decidido levantar la voz tras las recientes declaraciones del alcalde, Jaime Martínez. En un comunicado conjunto, expresan su enérgico rechazo a lo que consideran un uso político del feminismo por parte del Ayuntamiento para justificar el desalojo de su acampada.
«Ya pedían el desalojo antes de conocer las situaciones de machismo que hemos señalado», denuncian. Lo que está claro es que no van a permitir que se utilice este asunto tan serio como una arma política. La instrumentalización del feminismo para atacar un movimiento social por derechos básicos como la vivienda digna es algo inaceptable.
Un mensaje directo al alcalde
Desde Flama y Acampada aseguran que «denunciar actitudes machistas no significa pedir el fin de nuestra acampada». Y añaden: «Si cada vez que hay problemas en un espacio se optara por disolverlo, quizás los responsables municipales deberían plantearse desalojar también el propio Ayuntamiento». Este tipo de reflexiones muestran la frustración acumulada ante una administración que parece más interesada en cerrar espacios de protesta que en escuchar las demandas legítimas de la ciudadanía.
No se trata solo de señalar problemas, sino de enfrentarlos. «Hemos escuchado a las afectadas y tomado medidas concretas para mejorar nuestro entorno», explican con firmeza. A pesar de sus esfuerzos por crear un ambiente seguro y respetuoso, sienten que el Consistorio ha dado la espalda a sus peticiones. En lugar de buscar soluciones ante la crisis habitacional, han optado por perseguir desahucios.
Con un tono claro y contundente, ambos colectivos hacen un llamado directo al alcalde: «Deja ya de usar el feminismo como una excusa y empieza a escuchar realmente lo que necesita nuestra comunidad. La vivienda es un derecho básico». La acampada continúa firme en su lucha.

