El colectivo Flama ha tomado una decisión que resuena con fuerza en Palma: abandona la acampada de Plaza de España, y lo hace por un motivo grave: el acoso sexual. En un mensaje emotivo publicado en Instagram, dejaron claro su apoyo incondicional a las compañeras que han sufrido estas actitudes totalmente inaceptables.
En su comunicado, Flama se dirige abiertamente a la comunidad y a todos los movimientos sociales para explicar por qué se desmarcan de esta acampada. Y es que, tras un intenso proceso de reflexión interna, han detectado comportamientos y actitudes sexistas que chocan frontalmente con sus principios fundamentales de cuidado mutuo y transformación social. La lucha feminista no puede coexistir con dinámicas hostiles.
La protección como prioridad
Además, añaden una realidad inquietante: dentro del colectivo hay menores. Esto eleva la responsabilidad ética al máximo. «Nuestra prioridad es garantizar la integridad y seguridad de nuestras compañeras», afirman desde Flama. No están dispuestos a arriesgarse a permitir que habiten espacios inseguros o donde puedan sufrir algún tipo de agresión.
A pesar de este duro golpe, Flama subraya que su retirada no implica alejarse del importante derecho a la vivienda ni de las luchas legítimas del movimiento social. Ellos creen firmemente en la necesidad de protestas organizadas y acciones pacíficas para frenar la especulación y defender nuestros derechos. Su crítica va dirigida hacia las malas dinámicas surgidas en este espacio específico, no contra los ideales que promueven.
Finalmente, reiteran su compromiso al ofrecerse como un espacio seguro para todas las afectadas, brindando escucha activa y cuidado mutuo. Porque ellos saben que sin feminismo no hay revolución posible; esa es una realidad cotidiana por la que seguirán luchando.

