La controversia en la Premier League no cesa. Jesse Marsch, exentrenador del Leeds y actual seleccionador de Canadá, ha salido a la palestra para señalar algo que muchos ya sospechaban: «todo el mundo lo sabía» sobre las irregularidades financieras del Manchester City. Su declaración no solo es un grito de indignación; es un llamado a la acción pidiendo su descenso.
Marsch denuncia un sistema corrupto
Aquellos días de 2022, cuando el City arrasaba en todas las competiciones mientras su equipo luchaba por mantenerse a flote, parecen lejanos pero dolorosamente frescos en la memoria de Marsch. En una entrevista con ‘The Guardian’, expresó su incredulidad ante el derroche del club rival: «Cuando anunciaron que habían fichado a Haaland por más de 61 millones de euros, pensé: ‘¿Me estáis tomando el pelo?'».
No es para menos. Mientras los clubes como el Leeds se aferraban a cada euro, Marsch recuerda cómo ellos fueron uno de los pocos equipos que reportaron beneficios reales ese verano. Vendieron a Raphinha al Barcelona y Kalvin Phillips al City, asegurándose así una ventaja económica limitada pero crucial.
El exentrenador no se detiene ahí; también critica la incoherencia del sistema: “Es increíble que yo haya dirigido un equipo descendido como el Leeds, mientras otros clubes como Everton o Nottingham Forest recibieron sanciones menores por incumplimientos similares”. ¿Dónde está la justicia en todo esto?
Mientras tanto, desde las oficinas del Manchester City siguen defendiendo su inocencia e incluso han presentado apelaciones. Sin embargo, para aquellos como Marsch y muchos aficionados al fútbol, queda claro que las trampas deben tener consecuencias serias. “Creo firmemente que deberían ser sancionados con severidad”, concluyó.

