Era una madrugada cualquiera en Son Ferriol, cuando la tranquilidad habitual se vio interrumpida por el estruendo de golpes y gritos. La Policía Nacional tuvo que intervenir tras recibir un aviso del 091, alertando sobre una mujer, visiblemente alterada, que estaba causando estragos al golpear coches aparcados en medio de la calle.
Un acto desesperado
Los agentes del Grupo de Atención al Ciudadano no tardaron en llegar al lugar. Al ver a esta mujer sumida en su propio caos, tuvieron que actuar con rapidez para reducirla. Pero eso fue solo el principio. Tras hablar con algunos vecinos, quedó claro que la situación era aún más grave: la mujer había forzado la puerta principal de un edificio cercano y había accedido a su interior como si fuera un terreno conquistado.
Dentro del inmueble, llevó a cabo una actuación desafiante; arrancó la puerta del cuadro eléctrico y despojó varios cables eléctricos, dejando a varias viviendas completamente a oscuras. ¿Qué llevaba por dentro? Según los testigos, esta no era solo una pelea con el mundo exterior; ella misma parecía estar luchando contra sus propios demonios.
Cuando finalmente lograron cachearla, los agentes encontraron entre sus pertenencias varias bolsitas que presumiblemente contenían heroína. Esto le costó ser propuesta para sanción bajo la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana. Al final del día, la mujer fue detenida por daños y también se intentó encontrar algún vehículo golpeado durante su furia desenfrenada, pero parece que tuvo suerte en ese aspecto: no hallaron nada en los alrededores.
Así es como una noche aparentemente tranquila se transformó en un episodio digno de recordar en Son Ferriol; una mezcla de descontrol y tristeza que nos recuerda cómo nuestras comunidades pueden verse afectadas por actos inesperados.

