MADRID, 5 de octubre. El Gobierno iraní ha decidido dar un toque de atención al embajador de Noruega, Paul Bjornstad. ¿El motivo? La queja sobre la aparente «inacción» del país nórdico ante el uso no autorizado del sistema Starlink en su territorio. No es para menos; Teherán ha levantado la voz denunciando que este tipo de Internet satelital se está utilizando para actividades que consideran espionaje y subversión.
La responsabilidad de Oslo en juego
Desde el Ministerio de Exteriores iraní se han mostrado bastante claros: Noruega no está cumpliendo con sus responsabilidades como un «país responsable» ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) respecto al registro de Starlink. En este sentido, han solicitado a Oslo que tome cartas en el asunto y frene el uso no autorizado de estas tecnologías dentro del país.
A pesar de las múltiples solicitudes, Irán lamenta que Noruega haya permanecido inactiva. Las autoridades iraníes no están dispuestas a dejar pasar este tema y han exigido medidas urgentes para detener lo que consideran una violación a su soberanía y seguridad nacional.
No es la primera vez que escuchamos sobre este asunto. En repetidas ocasiones, las fuerzas de seguridad iraníes han vinculado estos sistemas con operaciones ilegales, incluso señalando conexiones con actos de sabotaje y terrorismo, especialmente en medio del clima tenso generado por las últimas protestas en el país.

