MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) – La historia se complica y nos deja boquiabiertos. Un hombre de tan solo 25 años, con doble nacionalidad británica e iraní, ha sido detenido por su presunta implicación en lo que podría haber sido un atentado terrorista contra la base aérea de Fairford, perteneciente a la Real Fuerza Aérea británica (RAF). Este es el mismo lugar donde, hace una semana, cinco personas fueron arrestadas bajo acusaciones de ‘terrorismo’, aunque luego las dejaron ir. ¿Qué está pasando?
El sospechoso fue apresado el jueves pasado en Westminster, en pleno corazón de Londres. Sin embargo, también él ha recuperado su libertad según informa la BBC. Y como si esto no fuera suficiente, las autoridades han finalizado los registros en dos propiedades cercanas a la zona. Todo esto comenzó cuando, durante la madrugada del domingo, se declaró un «incidente mayor» en esta instalación militar clave para Estados Unidos.
Un revuelo inesperado
Decenas de viviendas fueron evacuadas mientras tres vehículos sospechosos eran interceptados y cinco personas jóvenes -entre 23 y 25 años- eran detenidas. Todos ellos son británicos y residen en Londres. Resulta inquietante saber que uno de estos individuos contactó con el número de emergencias apenas una hora antes de que un granjero alertara a la Policía sobre un «gran grupo» de encapuchados merodeando cerca de los coches.
Aparte del drama humano detrás de estos eventos, hay que tener presente el trasfondo geopolítico: la base ha servido recientemente como punto estratégico para el despliegue de bombarderos estadounidenses debido al conflicto abierto en Oriente Próximo tras esa sorpresiva ofensiva lanzada por EE.UU. e Israel contra Irán a finales de febrero. Desde entonces, muchos miran con recelo hacia Londres; Teherán ya ha acusado al gobierno británico de alinearse abiertamente con Washington en este conflicto.

