La Policía Judicial de la Guardia Civil ha tomado las riendas de una investigación que no deja indiferente a nadie. Todo comenzó en la Plaça des Bestiar, donde tres amigos magrebíes estaban simplemente pasando la noche, cuando de repente, todo se convirtió en una pesadilla. Dos coches aparecieron de la nada y cinco individuos encapuchados se lanzaron sobre ellos como si fueran presa fácil.
Una noche que nunca debió suceder
Los jóvenes, sorprendidos y asustados, no tuvieron tiempo ni para reaccionar. Les golpearon con palos antes de forzarlos a entrar en los maleteros de los vehículos y salir a toda velocidad hacia un lugar indeterminado. Las víctimas apenas podían ver; solo recordaban que era un bosque oscuro donde sus atacantes continuaron con la brutalidad. Uno de ellos incluso recibió una puñalada.
Después del infierno vivido, los agresores les robaron sus pertenencias: documentación y teléfonos móviles. Cuando finalmente lograron pedir ayuda, fueron llevados al hospital de Inca. Allí recibieron atención médica por las múltiples heridas sufridas: desde traumatismos craneales hasta fracturas.
Al principio, se pensó que esto podría ser un ataque racista, pero pronto esa hipótesis quedó descartada. Al parecer, todo se trataba de un ajuste de cuentas relacionado con temas de drogas. La Guardia Civil detuvo al principal sospechoso mientras intentaba quemar el coche utilizado para el ataque y ahora busca a otros cuatro implicados.
En este sombrío episodio nos damos cuenta una vez más del lado oscuro que puede acechar incluso en los lugares más comunes. La violencia nunca es la respuesta y estos jóvenes lo han vivido en carne propia.

