En un giro inesperado de los acontecimientos, Corea del Sur ha alzado la voz acusando a Ucrania de haber revelado el traslado de dos soldados norcoreanos capturados. Esto, según la Inteligencia surcoreana, habría sido una jugada para conseguir más armas en medio del conflicto que sacude la región. Este miércoles se supo que las autoridades ucranianas buscaron inicialmente mantener en secreto este movimiento, pero parece que la presión por obtener apoyo bélico les llevó a actuar de otra manera.
Una estrategia arriesgada
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha tomado decisiones que están levantando ampollas. Su intención al trasladar a estos prisioneros era clara: esperaba que esto provocara una reacción positiva en la opinión pública surcoreana, lo cual podría traducirse en un mayor suministro de armamento para su Ejército. Sin embargo, este cálculo no salió como esperaba. Yoo Young Ha, el presidente de la Comisión de Inteligencia del Parlamento surcoreano, confirmó que ambos soldados llegaron a su país en septiembre por voluntad propia y subrayó que no han notado movimientos inusuales por parte de Rusia respecto a este asunto.
A pesar de sus intentos por jugar sus cartas sabiamente, el NIS ha dejado claro que fueron los propios ucranianos quienes pidieron confidencialidad desde el inicio. Se temía que cualquier filtración pudiera complicar futuras negociaciones sobre intercambios de prisioneros. Pero aquí estamos: Ucrania decidió desvelar esta información y Corea del Sur no está contento con ello.
No olvidemos que estos dos soldados norcoreanos fueron capturados en enero y son los primeros desde que Pyongyang enviara tropas para respaldar a Rusia. En medio del caos, donde se estima que unos 15.000 efectivos norcoreanos están apoyando la contraofensiva rusa y miles ya han caído en combate, esta situación pone en entredicho las decisiones estratégicas tanto de Ucrania como de Corea del Sur.

