En una noche que prometía ser mágica en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, algo salió completamente de lo planeado. Imagina la escena: la soprano Anna Netrebko, sumergida en su interpretación de ‘Aida’, cuando de repente, un mar de sonidos interrumpe la actuación. Eran los móviles del público, sonando al unísono, como si todos hubieran acordado hacer ruido justo en el clímax del tercer acto.
Una alerta que nadie esperaba
La alarma provenía de una alerta de Protección Civil, enmarcada dentro del Plan Especial de Emergencias por Inundaciones de Cataluña (INUNCAT). La noche traía consigo pronósticos de fuertes lluvias, y aunque esta información había sido comunicada a los bomberos, el teatro no pudo avisar a los artistas a tiempo. Así fue como centenares de asistentes se encontraron con sus teléfonos vibrando y sonando sin compasión, incluso aquellos que creían haberlos puesto en modo silencio.
Los vídeos que circulan por las redes muestran a Netrebko visiblemente desconcertada, mirando al público mientras los pitidos resonaban entre las butacas. Sin embargo, pronto encontró la manera de tomarlo con humor y esperó sentada sobre el escenario hasta que el caos se calmara para retomar la obra donde se había quedado. A veces, lo inesperado saca lo mejor incluso en los momentos más tensos.
‘Aida’, una obra maestra de Giuseppe Verdi, está siendo representada desde el 23 de septiembre hasta el 15 de octubre y cuenta con un elenco impresionante que incluye a Olga Maslova y Yusif Eyvazov. Esta producción dirigida por Shirin Neshat, ofrece una mirada contemporánea sobre temas tan actuales como la guerra y el exilio. Pero nadie podría imaginar que la verdadera historia esa noche sería la interrupción tecnológica que dejó atónitos tanto a artistas como al público.

