Este martes, un grupo de figuras destacadas del deporte se reunió en el primer Hipotels Talks para compartir sus experiencias y reflexionar sobre lo que significa ser un deportista. Álex Abrines, Virginia Torrecilla, Joan Toni Moreno y otros estuvieron bajo la dirección del periodista Xisco Umbert, charlando sobre salud mental, esfuerzo y sacrificio en el mundo del deporte.
La charla comenzó con María Antonia Llull resaltando que estos encuentros buscan abrir los ojos a realidades que a menudo quedan fuera de nuestro radar. «Queremos enseñar lo que no se ve en las redes sociales», afirmó. Y es que detrás de cada éxito hay mucho trabajo y momentos difíciles que forman parte del viaje.
Historias de lucha y aprendizaje
La salud mental fue uno de los temas más candentes. Todos coincidieron en la necesidad de contar con apoyo profesional para afrontar las batallas internas. “No hay nada malo en pedir ayuda”, recordaron, señalando que el deporte ha sido fundamental para forjar su carácter. Virginia Torrecilla compartió su dura experiencia tras ser diagnosticada con cáncer cerebral: «Pasé por quimioterapia durante dos años y fue una etapa durísima».
Por su parte, Iturrioz relató cómo transformó la rabia tras una derrota en energía positiva para seguir adelante. “Lo realmente valioso no son las medallas, sino las personas que tienes a tu lado”, dijo con emoción. En el caso de Abrines, quien enfrentó una depresión a los 25 años, aprendió a dejar los problemas fuera de la cancha: “Todo lo que pasa allí se queda allí”.
Joan Toni Moreno recordó sus inicios llenos de nervios y prueba-error hasta encontrar su pasión por el piragüismo. Y aunque todos ellos han tenido caminos diferentes, hay un hilo conductor: el sacrificio. La exfutbolista Torrecilla subrayó cómo cada uno lleva una mochila llena de experiencias y aprendizajes.
A medida que las voces se entrelazaban, quedó claro que detrás del brillo del deporte hay horas interminables de trabajo y dedicación. El mensaje era claro: disfrutar cada paso del proceso es fundamental porque nunca sabemos qué nos traerá mañana.

