La Real Sociedad ha vuelto al trabajo en Zubieta tras una semana de merecidas vacaciones. Hoy, los jugadores han pasado por una serie de test físicos para comprobar cómo han regresado después de esos días libres y prepararse para un calendario que se avecina cargado de intensidad, con cinco partidos en solo 16 días. ¡Menuda locura!
El calor del mediodía ha añadido un punto extra a las pruebas, desafiando la resistencia de los futbolistas. Mañana, el equipo se reunirá nuevamente bajo las órdenes de Pellegrino Matarazzo para realizar el primero de dos entrenamientos previos al gran partido del viernes: la final de la Euskal Txapela contra el Athletic de Bilbao en Anoeta, programada para las 19:00 horas.
Un derbi descafeinado pero emocionante
Este será el primer derbi del curso, aunque hay que reconocer que llega un poco descafeinado, ya que ambos equipos deberán lidiar con varias bajas importantes. En particular, la Real ha sufrido varios contratiempos debido a los compromisos internacionales.
A pesar de estas ausencias, el ambiente está cargado de emoción y expectación. La afición espera con ansias ver cómo sus jugadores se dejan todo en el campo y luchan por conquistar este primer título de la temporada. En definitiva, cada partido cuenta y esta vez no será diferente.

