MADRID, 27 de septiembre. El Gobierno israelí ha decidido tomar una medida drástica: en un plazo de siete días, revocará las credenciales diplomáticas de los representantes de Países Bajos en Ramala, donde se encuentran las instituciones palestinas. Esta acción no es más que una respuesta directa al embargo impuesto por Ámsterdam sobre productos provenientes de Cisjordania, incluida Jerusalén Este y los Altos del Golán.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha dejado claro que si los Países Bajos quieren seguir manteniendo sus intereses ante el pueblo palestino, tendrán que hacerlo desde el territorio de la Autoridad Palestina y no desde Israel. En sus palabras, refleja una firmeza que no deja lugar a dudas: «La semana pasada se activó una orden que prohíbe la importación y venta de productos provenientes de Judea y Samaria, así como de otras áreas mencionadas».
Un mensaje claro
Saar también ha exigido a los diplomáticos holandeses devolver su documentación dentro del plazo estipulado. Después de esos siete días, perderán toda inmunidad y privilegios otorgados por el Estado israelí. Y va más allá: advierte que “Israel no pasará por alto las acciones que buscan perjudicarle” y asegura que cualquier país que actúe contra él sufrirá consecuencias en términos de influencia en la región.
En un giro inesperado, Saar aprovecha para señalar lo que considera un creciente antisemitismo en Países Bajos y critica abiertamente las políticas antiisraelíes del Gobierno holandés. Una situación complicada donde el diálogo parece desvanecerse cada vez más entre estas naciones.

