El Gran Premio de Azerbaiyán nos ha dejado una vez más con la adrenalina a flor de piel y, como no podía ser de otra manera, Arvid Lindblad ha vuelto a ser protagonista. Con solo 19 años, este joven británico está haciendo ruido en la Fórmula 1, y aunque su trayectoria empieza a estar llena de promesas, también lo está de tropiezos. En esta ocasión, el chico se estrelló contra un muro en la complicada zona del Castillo, provocando la primera bandera roja del día. Una jugada que repite el patrón que vimos en Madring.
Un futuro brillante empañado por errores
Lindblad ya suma 31 puntos en su debut, superando incluso a Kimi Antonelli como el más joven de la parrilla. Sin embargo, estos accidentes están dejando una sombra sobre su rendimiento. En Madrid mostró destellos de calidad; pero ese viernes perdió el control tras una compresión y terminó estampándose. Y aquí en Bakú no fue diferente: llegó al sector intermedio y al intentar ajustarse al lateral terminó chocando nuevamente, con su tren trasero quedando enganchado y reventando la suspensión.
No fue el único incidente del día. Justo después de que se reanudara la sesión tras el accidente de Lindblad, otro británico tuvo su propio drama: Ollie Bearman lanzó un desesperado “mi motor se ha roto” por radio cuando su Haas se detuvo sin previo aviso. Las cosas no pintan bien para él tampoco.
Aston Martin tampoco pudo respirar tranquilo; Alonso vio cómo su mejor vuelta se esfumaba debido al golpe anterior y regresó a boxes solo para encontrarse con los mecánicos trabajando a toda prisa en su motor. ¡Menuda jornada!

