En pleno corazón del verano, mientras muchos disfrutaban del sol en las playas de Alcúdia y Pollença, un joven sudamericano de apenas 18 años se dedicaba a sembrar el caos. Entre junio y agosto de este año, ha sido acusado de hasta cuatro robos con fuerza en viviendas y hoteles, así como varios hurtos de vehículos. Todo un festival delictivo que ha dejado a más de uno con la boca abierta.
Una noche tranquila se convierte en pesadilla
El primer robo ocurrió el 18 de junio, cuando este chico decidió irrumpir en una habitación de hotel donde los huéspedes dormían plácidamente. Sin piedad, les despojó de sus carteras y llaves del coche antes de desaparecer como si nada. Pero eso no fue todo; el 30 de junio repitió la jugada, accediendo a otro hotel por el balcón y llevándose dinero en efectivo junto al vehículo estacionado.
La situación se volvió insostenible cuando, el 3 de julio, entró en una vivienda vacacional para robar objetos valiosos. Fue entonces cuando la Guardia Civil, junto con la Policía Local de sa Pobla, decidió poner fin a esta racha criminal. Tras analizar cada incidente, los agentes sospecharon que había un patrón: todos los delitos parecían tener un mismo autor.
No estaba solo en esto; su arresto marcó solo el segundo golpe contra una red más grande que aprovechaba la despreocupación turística para colarse por puertas o ventanas abiertas. Una vez dentro, estos ladrones no dudaban en llevarse desde aparatos electrónicos hasta joyas; incluso las llaves del coche para usarlo después en otros robos.
Afortunadamente, gracias al trabajo conjunto entre diferentes unidades policiales, han logrado recuperar varios vehículos y objetos sustraídos. La colaboración entre la Guardia Civil y la Policía Local ha sido clave para desmantelar parte de esta red delictiva. Aunque todavía queda camino por recorrer: la investigación sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones pronto.

