La situación de Williams en la Fórmula 1 es todo un drama. Nico Rosberg, el piloto alemán que se coronó campeón con Mercedes en 2016, no ha dudado en expresar su frustración al ver cómo el equipo con el que comenzó su carrera hace dos décadas ha caído en picada. «Como Williams había progresado tanto en 2025, pensábamos que estarían entre los seis primeros de forma constante, pero ahora han sufrido un retroceso monumental. Es increíble», apuntaba Rosberg, reflejando lo que muchos piensan.
La espera por cambios y la cruda realidad
En medio de esta tempestad, Carlos Sainz Jr. también vive su propia odisea. Se esperaba que llegaran novedades para él en el Gran Premio de Azerbaiyán, pero hasta ahora los avances han sido escasos y tardíos. James Vowels, jefe del equipo Williams F1, describe el nuevo coche como «prácticamente nuevo», pero ¿es eso suficiente? La realidad es que las pequeñas mejoras no lograron salvar a los pilotos de resultados desastrosos; una verdadera decepción para Sainz, quien había apostado por un futuro brillante tras dejar Ferrari.
Aquello que empezó como una aventura prometedora con dos pódiums en su primera temporada se ha convertido en un laberinto del cual parece difícil salir. Rosberg ha arremetido contra la falta de dirección del equipo: «Williams la cagó completamente en invierno. Intentaron ser ambiciosos construyendo un chasis innovador y eso salió mal». Y así fue; cargar con diez kilos extras puede parecer poco, pero esos kilos son tres décimas por vuelta y aquí cada milésima cuenta.
Rosberg subraya otra realidad amarga: «Con un motor Mercedes no hay excusas sobre el chasis». Esto duele aún más porque detrás de este desastre está alguien como James Vowles, a quien todos respetan y admiran; sin embargo, revertir esta situación será una tarea titánica.

