La historia de la parroquia de Sant Pau en Son Dameto comienza un nuevo capítulo con la inauguración de un templo que ha tardado más de medio siglo en hacerse realidad. Situado en el carrer Josep Socías i Gradolí, este nuevo espacio de 500 metros cuadrados llega justo cuando esta barriada, que ha crecido como nunca desde los años 70, cuenta ya con unos 12.000 vecinos.
Una apertura esperada
El acto oficial se llevará a cabo este jueves 24, según nos cuenta Miquel Bestard, vicepresidente de la asociación vecinal. Aunque el templo tiene capacidad para unas 150 sillas, ¡esperan recibir a más de 400 personas! Entre los invitados estarán el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull y la presidenta del Govern, Marga Prohens. La organización pide que todos lleguen antes de las 19:30 horas y que utilicen transporte público siempre que puedan.
El padre Llorenç Fernández, quien lleva al frente desde 1973, comparte cómo este proyecto ha sido un verdadero reto en tiempos donde la religión no atrae tanto como antes. Pero hay algo especial al contar con un edificio renovado y adaptado a las necesidades actuales: «Desde el año 73 solo había un pequeño local comercial en los bajos del edificio antiguo; ahora por fin tenemos un lugar propio».
El arquitecto Josep María Oliver explica que este nuevo templo es fruto de una permuta donde se ofrecieron locales comerciales y un solar cercano. Así fue como se construyó este edificio sin que costara un euro al contratista. Tras esta fase inicial, hubo intentos de continuar con una segunda fase pero no prosperaron; aún así, ahora cuentan con lo esencial: zona de culto, despacho del rector y hasta una vivienda para el cura.
Una vez dentro del templo, lo primero que destaca es esa maravillosa vista hacia la Catedral rodeada por zonas ajardinadas donde han plantado especies autóctonas con simbología bíblica: manzanos, parras y olivos hacen parte del paisaje. «Incluso hay cipreses; algunos dicen que son una especie de saludo», comenta Oliver.
Afuera también habrá espacio para actividades comunitarias gracias a su acceso directo al parque vecino. El diseño interior busca diferenciar entre lo mundano y lo divino; las lámparas cuelgan majestuosamente mientras el suelo brilla gracias a materiales reciclados usados creativamente.
Aún queda pendiente desarrollar una zona destinada al aparcamiento con unas 21 plazas disponibles. Además, este nuevo lugar está comprometido con el medio ambiente: cuenta con 41 placas fotovoltaicas capaces de generar más de 20 kilovatios para su consumo energético.
Pero lo más importante es su conexión constante con el barrio. Desde clases de castellano hasta rastrillos benéficos; todo forma parte del tejido social en colaboración directa con la asociación vecinal.

