La historia comenzó una noche cualquiera en Palma, cuando la Policía Local decidió poner el ojo en un ciclomotor que hacía más ruido del habitual. Era el domingo, alrededor de las 22:40 horas, y lo que parecía ser un simple paseo se convirtió en un problema para su conductor.
Los agentes de la USEI (Unidad de Seguridad Integral) interceptaron el vehículo en la calle de la Dragonera tras escuchar el inconfundible sonido de un tubo de escape modificado. Pero al inspeccionar más a fondo, se dieron cuenta de que no solo era el ruido lo que llamaba la atención; este ciclomotor había sido alterado para alcanzar velocidades y potencias que superaban con creces sus especificaciones originales.
Un ciclomotor que ya no es tal
El resultado fue claro: esa máquina ya no tenía nada que ver con un simple ciclomotor. Con modificaciones ilegales en el sistema de aceleración, refrigeración mejorada y piezas del motor cambiadas, ese vehículo había cruzado la línea hacia el mundo de las motocicletas. Pero aquí viene lo mejor: su conductor solo contaba con el permiso AM, apto únicamente para ciclomotores.
No contentos con eso, los agentes descubrieron aún más irregularidades. La ITV del vehículo estaba caducada desde 2024 y su tubo de escape presentaba serias deficiencias. En total, se impusieron cuatro denuncias al infractor: 500 euros por conducir sin el permiso adecuado, otros 500 por las modificaciones no homologadas, 200 por el estado del escape y otros 200 por no tener la ITV al día. El desenlace fue inevitable: la grúa se llevó su querido ciclomotor al depósito municipal.

