El 20 de septiembre fue una fecha que quedará grabada en la memoria de muchos en Leioa, Bizkaia. Tras 25 años enterrados, más de 1.500 tuppers fueron desenterrados por los jóvenes de la localidad, marcando el regreso a una tradición que se remonta a 2001, cuando se celebró el 500 aniversario del pueblo. En aquel entonces, los niños guardaron objetos que significaban mucho para ellos: desde fotos hasta juguetes y cartas.
Un momento lleno de nostalgia
“Volver a tener algo de cuando eras pequeño es realmente maravilloso”, comentaba uno de los participantes con un brillo especial en sus ojos. Y es que dentro de esos tuppers había trozos de infancia; tazos de Pokémon, mensajes a su ‘yo’ del futuro… Un sinfín de recuerdos que dejaron escapar lágrimas y risas entre quienes pudieron recuperar lo que habían guardado con tanto cariño.
No obstante, no todos los tesoros encontraron su camino a casa. Aún así, el espíritu comunitario brilló con fuerza en este evento tan emotivo. ¿Y qué sigue ahora? La tradición no termina aquí; está en manos de las nuevas generaciones. Desde el 24 de septiembre, aquellos pequeños nacidos entre 2015 y 2020 tienen la oportunidad de recoger su propio tupper y dejar su huella para el futuro.
Este nuevo capítulo culminará el próximo 31 de octubre, cuando entierren sus objetos personales y esperen otros 25 años para volver a desenterrar sus sueños e ilusiones. “Será un momento muy emocionante para juntarnos y compartirlo”, aseguraron desde la organización local. Sin duda, un acto que va más allá del simple almacenamiento; es una celebración del pasado y una mirada esperanzadora hacia el futuro.

