En el corazón del pabellón Toni Pizá, Iñigo Núñez se prepara para afrontar lo que considera «la oportunidad de su vida». Este joven entrenador, originario de Santurtzi y con una trayectoria que abarca desde la Tercera FEB hasta la Liga Femenina Endesa, toma las riendas del Palmer Basket en un momento clave. Tras un primer año lleno de retos en la Primera FEB, el equipo se renueva casi por completo. Con un inversor americano detrás y una plantilla nueva a su disposición, Iñigo está listo para llevar al club mallorquín hacia nuevas metas.
Un viaje personal y deportivo
Iñigo nos cuenta cómo empezó en este mundo tan apasionante: “Vengo de una zona dominada por el fútbol”, recuerda. De niño, todos soñaban con ser futbolistas; él se sentía algo fuera de lugar como portero. Así fue como decidió cambiar el balón redondo por uno naranja y comenzó a jugar en el Club Baloncesto Santurtzi. La pasión por el baloncesto floreció rápidamente en él. Sin embargo, no todo fue fácil; lesiones severas le obligaron a colgar las botas antes de tiempo.
Pero aquí no acaba la historia. En lugar de rendirse, Iñigo dio un giro inesperado: “Quería seguir vinculado al baloncesto”. Así es como se lanzó a entrenar con una fuerza imparable tras sus múltiples operaciones. Su camino ha estado marcado por momentos dulces y amargos, pero siempre con ese espíritu competitivo que lo define.
Ahora, en esta nueva etapa con el Palmer Basket, sueña alto pero sin perder de vista la realidad del deporte: “Queremos plantar batalla a cada rival”, asegura con determinación. Ante su debut liguero contra el Fibwi Mallorca, siente que hay mucho más en juego que simplemente tres puntos; es un partido especial y eso lo hace aún más emocionante.
A medida que avanza la pretemporada, Iñigo sabe que debe construir no solo un equipo fuerte sino también humano: “Buscamos ser generosos y solidarios dentro y fuera de la pista”. El reto está servido y sus ganas son contagiosas. Este nuevo capítulo promete ser tan desafiante como enriquecedor para todos los implicados.

