En una velada que reunió a lo más granado del deporte balear, el Illes Balears Palma Futsal celebró un encuentro privado en el Vorera Restaurant. La cita no solo fue un agradecimiento a las empresas e instituciones que han respaldado al club, sino también una emotiva despedida de uno de sus pilares: Tomeu Quetglas, quien ha estado al pie del cañón durante 28 años.
El reconocimiento que une corazones
La noche estuvo llena de caras conocidas. Entre los asistentes se encontraban figuras destacadas como la presidenta del Govern, Marga Prohens, y el alcalde de Palma, Jaime Martínez. Todos ellos compartieron la misma pasión por un proyecto que ha crecido gracias a la colaboración entre el club y sus patrocinadores.
No fue solo una cena institucional; fue un momento para celebrar amistades forjadas a lo largo de los años. En este ambiente familiar, el club entregó unos pines de plata a sus patrocinadores como símbolo de agradecimiento por su apoyo incondicional. Pero sin duda, el clímax emocional llegó cuando Tomeu recibió la insignia de oro y brillantes, un gesto que simboliza su dedicación y amor por la entidad.
Tomeu no es solo un nombre; es parte de la historia viva del club. Desde sus inicios junto a Miquel Jaume, ha sido testigo y protagonista del crecimiento del Palma Futsal. Su liderazgo en momentos difíciles ayudó a cimentar un legado que nos llena de orgullo, llevando al equipo hacia títulos nacionales e internacionales.
A medida que avanzaba la noche, cada anécdota contada reforzaba la idea de comunidad y pertenencia. Esta cena no fue solo un preludio al inicio de temporada; se convirtió en una celebración colectiva del esfuerzo compartido y una oportunidad para rendir homenaje a alguien cuya vida ha estado profundamente entrelazada con el destino del club.

