En Palma, la indignación está a flor de piel. Siete entidades han alzado la voz y han decidido que ya es hora de poner un alto a este despilfarro de 350 millones de euros destinados al segundo cinturón. ¿En serio? ¿Tanto dinero para un proyecto que muchos consideran innecesario?
Todos los partidos políticos parecen estar de acuerdo en la compra de Can Pesquet y el cine Iris, pero ¿a qué precio? Mientras tanto, el resto de la ciudad sigue esperando soluciones reales a problemas urgentes como la vivienda o la igualdad. La Nit de l’Art Jove promete ser un espacio vibrante con exposiciones y música en lugares emblemáticos como la plaza del Tub, pero eso no puede tapar lo que realmente preocupa a los ciudadanos.
Una inversión cuestionable
Cort asegura que no se ha destruido ningún elemento patrimonial en las obras de Sant Jordi, pero las voces críticas son cada vez más fuertes. Palma ha eliminado por segundo año consecutivo los talleres de igualdad, lo cual deja claro que las prioridades están desalineadas. En medio de todo esto, surgen preguntas sobre cómo gestionar mejor esos recursos: “¿Y si los carriles pudieran hablar?”, se preguntaba Jaume Perelló en una reciente charla.
No podemos seguir tirando el dinero a la basura en proyectos que no benefician a todos. Es momento de reflexionar sobre nuestras decisiones y empezar a priorizar lo que realmente importa para nuestra comunidad.

