La madrugada del pasado domingo en Playa de Palma se tornó caótica cuando un menor, armado con un palo, decidió hacer de las suyas. A eso de las 02:15 horas, los viandantes empezaron a sentirse amenazados y no dudaron en alertar a la Policía Nacional sobre este chico que parecía más empeñado en causar estragos que en disfrutar de la noche.
La persecución que terminó en la playa
Los agentes no tardaron en movilizarse, realizando batidas por la zona hasta dar con el sospechoso. Y vaya si lo hicieron: varios ciudadanos se habían lanzado a perseguir al joven, que corría como si estuviera huyendo de una película de acción. La escena culminó en la arena de la playa, donde finalmente los policías lograron interceptarlo. Pero no fue fácil; el chico se resistió a ser detenido y empujó a los agentes con fuerza, como si intentara escapar hacia un mundo mejor.
Una vez calmada la situación, los policías hablaron con testigos y trabajadores de los locales cercanos. Las historias que contaron eran escalofriantes: el menor había estado gritando amenazas del tipo «os voy a matar» mientras agitaba su palo como si fuera una espada mágica. Los murmullos entre los presentes indicaban que quizás estaba bajo alguna sustancia o incluso alcohol.
Para colmo, también había destrozado un coche al golpearlo con su improvisada arma. Cuando los agentes se acercaron al vehículo dañado, encontraron el palo tirado junto a él. Poco después apareció el dueño del coche, listo para denunciar lo sucedido. Tras identificar al menor y comprobar que era solo un chaval, fue detenido por presuntos delitos de daños y resistencia. Una noche para olvidar… o tal vez recordar para siempre.

