Este año celebramos algo más que un simple aniversario. Son Moix cumple 50 años y, desde su inauguración en 1976, ha sido el corazón del deporte palmesano. Imagina ese día de septiembre, con el alcalde Paulino Buchens abriendo las puertas a un recinto que se convertiría en testigo de innumerables hazañas deportivas. Y no solo eso; este lugar ha sido un auténtico refugio para los amantes del deporte.
Una historia marcada por la superación
A pesar de su medio siglo de vida, Son Moix no ha estado exento de desafíos. Recordemos aquel fatídico 4 de octubre de 2007, cuando un cap de fibló arrasó el techo del polideportivo y la piscina, dejándolo casi irreconocible. Fue un duro golpe para todos nosotros, pero tras más de seis años y varias legislaturas, finalmente volvió a lucir como nuevo en enero de 2014. ¡Qué alegría ver otra vez aquellas instalaciones llenas de vida!
Retrocediendo aún más en el tiempo, nos encontramos con una Palma que respiraba cambio tras la muerte de Franco. Fue Gabriel Alzamora quien tuvo la visión para hacer realidad Son Moix, expropiando terrenos por una suma considerable para aquellos tiempos. La obra fue diseñada por el arquitecto Félix Gili Juan y significó una inversión monumental.
A lo largo de estas cinco décadas hemos sido testigos de todo tipo de eventos: desde emocionantes veladas boxísticas hasta partidos épicos del baloncesto español, como aquella final entre Real Madrid y Barcelona en 1977 que quedó grabada en nuestras memorias. ¿Quién no recuerda a Vladimir Tkachenko lidiando con sus zapatillas rotas? O cómo olvidar las exhibiciones inolvidables con estrellas como Rafael Nadal y los Harlem Globetrotters.
Hoy en día, Son Moix sigue siendo nuestro hogar deportivo, acogiendo a equipos locales como el Palmer Basket o el Illes Balears Palma Futsal. Este pabellón es mucho más que un edificio; es parte esencial de nuestra comunidad donde se han forjado sueños y se han celebrado victorias.

