La situación en la defensa de Las Palmas es crítica. El último golpe ha llegado con el nombre de Viti Rozada, quien, arrastrando problemas desde mayo, deberá someterse a una operación del menisco. Desde aquel doloroso 5-1 contra el Andorra, no ha pisado el campo y ahora se enfrenta a un parón de casi dos meses. Si todo va bien, su regreso podría darse en noviembre, pero eso deja al equipo en una situación complicada.
Un rompecabezas para De la Barrera
El técnico gallego, Rubén de la Barrera, se encuentra en una situación límite con apenas cinco defensas sanos. A Álex Suárez lo siguen echando de menos por su rotura de fibras, mientras que Marvin Park tampoco está disponible y el futuro del central Opoku, que llegó tocado tras su paso por Turquía, sigue siendo incierto.
Y no acaba ahí; nombres como Recoba, Cedeño, Sergio Ruiz y Ale García también están atrapados en la enfermería. La lista es interminable y cada semana es un nuevo desafío para reinventar la alineación. Ante el Cádiz ya tuvimos que poner a prueba nuestra imaginación: Bonfanti brilló en el centro junto a Herzog, mientras que Clemente aportó profundidad por la izquierda y Pezzolesi encontró su lugar en la derecha.
A medida que las lesiones aumentan, miradas esperanzadas se dirigen a la cantera. Valentino Racca destaca en el filial y Aidan Pérez ya tuvo su oportunidad en el último partido. Con tanta presión sobre sus hombros, De la Barrera tendrá que seguir haciendo malabares si quiere mantener al equipo a flote.

