En una movida que ha dejado a muchos con la boca abierta, la Guardia Costera de Estados Unidos ha confirmado que en agosto se abordó un buque comercial de bandera extranjera en el golfo de México. ¿El motivo? Investigar un posible ciberataque orquestado por “actores extranjeros”. Esta situación, que ya había sido mencionada en algunos medios, se relaciona con varios incidentes sospechosos que han tenido lugar tras el paso del barco por el estrecho de Gibraltar.
Una operación delicada y necesaria
Un portavoz del organismo explicó a Europa Press que, en colaboración con el FBI, llevaron a cabo una “operación conjunta” para asegurarse de que todo estuviera bajo control. La acción tuvo lugar el 21 de agosto y su principal objetivo era garantizar la seguridad de los sistemas operativos del buque tras detectar posibles problemas en su red.
Lo más curioso es que, aunque hubo indicios claros de compromisos cibernéticos, no se reportaron problemas operativos ni riesgos físicos para la tripulación. El capitán y su equipo colaboraron activamente con las autoridades para mitigar cualquier amenaza potencial. Sin embargo, los detalles sobre la naturaleza exacta del ataque siguen siendo un misterio.
A pesar del revuelo causado por este tipo de incidentes, hasta ahora no hay responsables identificados. Algunos medios iraníes sugirieron que un petrolero llamado ‘VL Prosperity’, de bandera liberiana, podría haber sido uno de los objetivos. Lo curioso es que HMM Ocean Service confirmó ser el propietario del buque abordado.
Mientras tanto, las investigaciones continúan sobre otros ataques informáticos dirigidos a dos petroleros y metaneros hacia Estados Unidos. Fuentes indican que estos barcos también perdieron comunicación durante más de 30 horas mientras navegaban cerca de las costas europeas. En fin, esto nos deja ante una realidad inquietante: la seguridad marítima está bajo amenaza y todos debemos estar alerta.

