La aventura de Dino Toppmöller en el banquillo del Lens ha sido más breve de lo que todos imaginábamos. Apenas seis partidos y ya se ha hecho oficial su despido, una decisión que llega con el eco reciente de haber levantado la Supercopa de Francia al PSG, un logro que ahora parece un recuerdo distante.
Cuando Toppmöller debutó hace apenas un mes, la emoción era palpable. ¡Vaya manera de empezar! Su equipo, con uno menos desde la primera mitad, logró dar la sorpresa y conquistar el título ante los gigantes parisinos. Pero como suele pasar en el mundo del fútbol, los vientos pueden cambiar rápido. Tras una primera jornada prometedora en la Ligue 1 donde golearon al Auxerre, las cosas comenzaron a torcerse: dos derrotas dolorosas contra Estrasburgo y Lorient, además de un empate desalentador ante Le Mans. Así fue como llegaron a esta dura decisión.
Un adiós sin previo aviso
Parece increíble pensar que después de tanta gloria, hoy hablamos del fin de una era que nunca llegó a despegar. Según informan desde L’Équipe, ni siquiera una remontada en Champions frente al Slavia de Praga le dio oxígeno al técnico alemán. Y es que esto no solo tiene que ver con resultados; fuentes cercanas mencionan problemas internos sobre su cuerpo técnico y diferencias con su asistente Nelson Morgado, lo cual terminó por añadir más leña al fuego.
Toppmöller sabía que asumir el cargo era un reto monumental; reemplazar a Pierre Sage, quien dejó huella levantando títulos y compitiendo codo a codo con el PSG hasta el final. Sin embargo, perdió piezas claves durante el verano como Sangaré y Thommasson, lo que complicó aún más su misión.
Así las cosas, este despido marca su segundo revés en menos de un año: antes fue destituido del Eintracht Frankfurt tras una primera parte de temporada para olvidar. En cuanto al futuro inmediato del equipo, será Yannick Cahuzac, quien ya formaba parte del staff anterior y conoce bien la casa, quien tome las riendas en el próximo partido contra Mónaco antes del parón internacional.

