MADRID, 15 Sep. (EUROPA PRESS) – Este martes, un asesor del Kremlin ha lanzado una dura y alarmante advertencia: si Polonia se atreviera a iniciar acciones militares contra Rusia, el país vecino «dejaría de existir en dos o tres días». ¿A quién le sorprende? En medio de un clima ya tenso por las acusaciones hacia Moscú tras el ataque con drones a un tren cerca de la frontera polaca, estas palabras resuenan como una llamada a la reflexión.
Las palabras que inquietan
Nikolai Patrushev, en una entrevista con el portal ruso AIF, no se ha cortado al hablar del ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski. Este último había insinuado que los aliados europeos podrían «destruir la mitad de las refinerías rusas más rápido que Ucrania» si se diera alguna agresión rusa contra territorio de la OTAN. Patrushev no dudó en calificar la visión de Sikorski como «claramente infantil», subrayando que las Fuerzas Armadas rusas aún no han mostrado su verdadero potencial durante lo que ellos llaman «operación militar especial» en Ucrania.
Esta escalada verbal llega justo después del incidente del domingo pasado, cuando un dron ruso impactó contra un tren en Volin, una zona ucraniana cercana a Polonia. A bordo viajaban 206 personas afortunadamente ilesas, pero esa misma noche también regresaban otros personajes importantes como Boris Johnson y Carl Bildt tras participar en una conferencia sobre seguridad en Kiev.
En medio de este juego peligroso entre naciones, nosotros nos preguntamos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar? La tensión crece y las palabras tienen peso; es crucial estar atentos a cómo se desarrollan estos acontecimientos.

