MADRID, 13 de septiembre. Al menos 1.400 personas han llegado a las costas de Yibuti en busca de refugio, escapando de los intensos combates que sacuden el oeste de Yemen en estos días. Las autoridades yibutíes no han dudado en compartir esta alarmante noticia, que refleja la desesperada situación provocada por los enfrentamientos entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales. Esta ofensiva ha llevado a los rebeldes a tomar control total de la costa del mar Rojo, un área clave para el tráfico marítimo.
La realidad tras el éxodo
El ministro de Economía de Yibuti, Ilyas Musa Daualé, anunció en redes sociales que estos refugiados llegaron en tan solo 24 horas, cruzando el estrecho de Bab el Mandeb en embarcaciones abarrotadas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ya había señalado que más de 76.000 personas han abandonado sus hogares desde julio, cuando la violencia comenzó a repuntar, lo que evidencia un aumento dramático en la crisis humanitaria.
A medida que los hutíes avanzan territorialmente con sus recientes victorias en Taiz y Hodeida, incluyendo la toma de Moca, se siente una sombra sobre el futuro del estrecho de Bab el Mandeb. Este lugar es vital para el comercio marítimo y su seguridad es esencial; aunque los hutíes prometen no afectar esta actividad, muchos temen lo peor ante un posible colapso completo de la tregua alcanzada hace apenas un año.
A medida que seguimos observando cómo se desarrolla esta situación crítica, nos preguntamos: ¿hasta cuándo podrá durar este ciclo interminable de sufrimiento?

