Joxean Fernández Matxin estaba en la salida de la penúltima etapa, un lugar donde las emociones flotaban en el aire. Conoce bien a Enric Mas, lo ha visto crecer desde que dio el salto al mundo profesional. Sin embargo, esta vez no solo era un compañero; era uno de sus grandes rivales en esta Vuelta. El mánager del UAE mezclaba sentimientos de tristeza por la lesión de su líder, Tadej Pogacar, con la alegría por el triunfo de alguien a quien considera más que un competidor: un amigo.
La victoria de Enric
«Enric se merece esta victoria», decía Matxin con una sinceridad que calaba hondo. «Lleva años demostrando que puede estar entre los mejores y ha atravesado momentos difíciles que ha sabido superar. En esta carrera ha demostrado ser el mejor y manejar la presión como nadie». Sus palabras resonaban como un eco en los corazones de quienes aman este deporte. El técnico también subrayó la fortaleza del ciclista en situaciones complicadas, afirmando que sería justo verlo alzarse con el triunfo. «Es un ciclista muy profesional; cuida cada detalle y le faltaba una victoria así», añadía Matxin con admiración.
A pesar del desánimo por lo ocurrido con Pogacar—una caída inesperada mientras lideraba la competencia—Matxin reflexionó: «Una piedra en el camino lo cambió todo. Pero así es el ciclismo; hay que seguir mirando hacia adelante». En cuanto al impacto que tiene Enric Mas sobre los aficionados españoles, enfatizó: «Es bueno ver a un ciclista nacional ganar otra vez. Los amantes del ciclismo estamos viviendo un gran momento y tenemos aún más razones para celebrar gracias a Enric».

