En Palma, la situación está llegando a un punto crítico. Los vecinos han alzado la voz y están cansados de ver cómo la venta nocturna de alcohol se ha convertido en una auténtica pesadilla. Las asociaciones vecinales no se quedan calladas y han solicitado a Cort que endurezcan las restricciones para acabar con este problema que afecta a todos.
La lucha por un barrio más seguro
Es desesperante escuchar historias de personas que apenas pueden descansar por culpa del ruido y los desmadres que trae consigo la venta indiscriminada de bebidas alcohólicas en la noche. La propuesta es clara: cerrar los minimercados antes de las 21:30 h. ¿Acaso es demasiado pedir tener un poco de tranquilidad? Es tiempo de actuar y poner límites.
Los residentes sienten que su hogar se ha convertido en un campo de batalla contra el monocultivo turístico, donde lo único que importa es vender sin pensar en las consecuencias. La comunidad está decidida a luchar por sus derechos, porque al final del día, lo que realmente queremos es disfrutar de nuestros barrios en paz.

