En un giro sorprendente de los acontecimientos, la Policía Nacional ha detenido a una mujer española que, bajo un halo de seducción, se dedicaba a embaucar a hombres mayores para robarles. ¿Cómo es posible que alguien llegue a usar su encanto de esa manera? La historia comienza con dos denuncias entre marzo y julio, donde las víctimas relatan situaciones similares que terminaron en robo.
Un modus operandi bien orquestado
Uno de los casos más impactantes ocurrió en un bar. Allí, la mujer logró conectar con un hombre mayor, quien, confiado, pagó sus consumiciones. Sin embargo, fue justo en ese momento de despreocupación cuando ella aprovechó para sustraerle la cartera. ¿El resultado? Unas compras no autorizadas que sumaron más de 1.900 euros. ¡Impresionante cómo la confianza puede llevarnos a perder tanto!
Pero esto no fue todo. En otro episodio aún más inquietante, un octogenario denunció cómo esta joven se acercó a él dentro de un autobús. Comenzó a tocarle suavemente la espalda mientras le ofrecía lo que parecía ser un masaje… Un gesto inofensivo que rápidamente se tornó en despojo cuando el hombre se dio cuenta de que había desaparecido su cadena de oro valorada en 7.000 euros.
A medida que avanzaban las investigaciones y tras escuchar las historias desgarradoras de las víctimas, los agentes se dieron cuenta de que todas las pistas conducían hacia la misma persona. Finalmente, el miércoles pasado lograron detenerla como presunta autora de dos delitos: hurto y estafa. Una historia desafortunada que nos recuerda lo vulnerable que podemos llegar a ser ante personas sin escrúpulos.

