Todo comenzó con una simple salida del autobús del Movistar Team. Enric Mas, el ciclista de Artà, se convirtió en el centro de atención y las miradas se clavaron en él como si fuera una estrella de rock. El ambiente en Vélez-Málaga era electrizante; cada aficionado que había hecho el esfuerzo de acercarse al evento sabía que estaba a punto de presenciar algo especial. Y así fue.
Un fervor desbordante
Apenas llegó el equipo, la locura se desató. Gente venida desde Mallorca, como José Gil y sus hijos José y Nuria, quienes no escatimaron en kilómetros ni en tiempo para ver a su ídolo. Ella iba vestida con el maillot del Movistar, lo que la hacía sentir aún más conectada con su héroe. Y vaya si lo lograron: tuvieron la suerte de charlar un rato con Enric y hasta conseguir un autógrafo que atesorarán por siempre.
Entre los seguidores también estaba Marc, un chaval de Manacor que no dudó en plantarse bajo el sol abrasador solo por estar cerca de su ídolo. La escena era digna de recordar: directivos de Telefónica y hasta Julen Guerrero, exfutbolista internacional, apoyando al equipo mientras esperaban impacientes la aparición del líder.
Y entonces llegó ese momento mágico. Pasadas las 11:30 horas, Enric apareció camino hacia el control de firmas. Autógrafos volaban por aquí y por allá, sonrisas brillaban más que nunca y saludos efusivos llenaban el aire. El cariño del público era palpable; todos querían ser parte del momento histórico que vivía este joven ciclista a solo dos días de concluir La Vuelta.
Desde el escenario, Juan Mari Guajardo clamaba su nombre con fuerza mientras los aficionados coreaban ‘Mas’, creando una atmósfera impresionante que dejaba claro cuánto significa para ellos tenerlo ahí. Este es solo otro capítulo en la historia de Enric Mas; un chico que está conquistando corazones no solo por su habilidad sobre la bicicleta sino también por su humildad y cercanía.

