En un giro inesperado de los acontecimientos, Ucrania ha llevado a cabo su primera ofensiva en las frías tierras del Ártico ruso, más allá de los 3.000 kilómetros que separan a ambos países. Este jueves, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, no ha dudado en reivindicar estos ataques como una respuesta contundente a la «infraestructura de apoyo a la guerra» rusa. En sus propias palabras, «durante las últimas 24 horas, nuestros valientes soldados han atacado ocho instalaciones rusas cruciales para el conflicto».
Zelenski ha dado detalles sobre algunos de estos objetivos, señalando que se han alcanzado tanto una refinería de petróleo en la región de Yamalia-Nenetsia como un puerto en Daguestán. La acción contra los campos gasísticos en Yamalia representa una audaz incursión en territorio poco habitual y muy estratégico para Rusia. Pero esto no se detiene ahí; también han sido impactadas otras localizaciones en regiones como Moscú, Vorónezh, Astracán y Briansk.
La lucha continua
Todo esto se produce en medio del «terror diario» que las fuerzas rusas han desatado sobre Ucrania desde hace meses. Zelenski ha querido agradecer públicamente a su ejército por estas acciones valientes y también a sus aliados internacionales por el apoyo recibido. En este contexto tenso y lleno de incertidumbre, el mandatario recalca que Rusia «recibe cada día una respuesta justa» por su invasión iniciada hace ya más de un año bajo el mandato de Vladimir Putin.

