El pasado domingo, cuando el sol apenas comenzaba a desperezarse, las calles de Palma se convirtieron en escenario de una historia que nadie quería vivir. A las 08:35 horas, en la intersección de Sant Leandre y Regal, una conductora ebria decidió ignorar un ceda el paso y terminó colisionando con un cuadriciclo ligero, esos que todos conocemos como coches sin carnet.
Los agentes de la Policía Local llegaron al lugar del accidente y rápidamente comprendieron la magnitud del desastre. La mujer al volante, tras realizarle la prueba de alcoholemia, dio positivo con 0,32 mg/l. ¡Increíble! Mientras el cuadriciclo circulaba por su vía principal, ella optó por hacer caso omiso a las señales y se lanzó a la aventura sin pensar en las consecuencias.
Heridas y daños materiales
El impacto fue brutal. El coche de turismo salió disparado hacia el lado, quedando atrapado entre otros dos vehículos aparcados correctamente. Las chapas retorcidas contaban la historia de un momento imprudente que pudo salir mucho más caro. La conductora del cuadriciclo, que se dirigía a su trabajo con toda la ilusión del mundo, sufrió un traumatismo en la rodilla izquierda y tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios antes de ser trasladada a una clínica privada.
Por suerte, los pasajeros del turismo resultaron ilesos. Sin embargo, aunque intentaron justificar lo injustificable diciendo que habían mirado antes de cruzar (¿en serio?), los hechos estaban claros como el agua: era evidente quién llevaba la culpa. Tras analizar todo lo sucedido, los agentes decidieron imponerle las correspondientes sanciones por no respetar las señales y conducir bajo los efectos del alcohol.
A veces parece que estamos en una montaña rusa emocional cuando leemos estas noticias; es triste ver cómo decisiones irresponsables pueden cambiar vidas en un instante. Esta vez fue solo un susto… pero podría haber sido mucho peor.

