En plena ola de calor, los colegios públicos de Palma están a punto de iniciar un nuevo curso escolar con unas condiciones que dan miedo. ¿Cómo se siente un niño o una niña al entrar en un aula donde el termómetro marca hasta 31 grados? Esa es la realidad que ha puesto sobre la mesa Més per Palma, denunciando el abandono por parte del gobierno del PP ante una situación insostenible. David Pujol y Kika Coll no han dudado en señalar que esta es una cuestión urgente que afecta a todos: alumnos y docentes.
«El nuevo curso empezará con graves problemas», han advertido, subrayando que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que la temperatura máxima en las aulas debería ser de 27 grados. Pero, ¿a quién le importa eso cuando estamos hablando del bienestar educativo? La emergencia climática ya se ha colado en nuestras escuelas, y lo más preocupante es que son nuestros pequeños quienes sufren las consecuencias.
Una lucha necesaria por el bienestar escolar
Pujol, quien además es profesor, ha hecho un llamado claro: pedir aire acondicionado no es solo cuestión de comodidad. “Cuando intentas dar clase con 30 o 31 grados, todo se complica”, afirmó. La falta de concentración se traduce en cansancio, irritabilidad y dolor de cabeza; elementos que afectan directamente la calidad educativa. Por eso, no sorprende saber que estas condiciones pueden llevar a bajas médicas tanto para maestros como alumnos.
Kika Coll también se hizo eco del problema al solicitar un plan urgente para combatir el calor en todos los centros públicos. “No hacen falta grandes anuncios ni años de estudios”, dijo con firmeza, pidiendo acciones concretas como mejorar el aislamiento y garantizar ventiladores en todas las aulas. “Es hora de tomar decisiones políticas”, añadió.
A pesar de estas demandas claras y necesarias, Més considera insuficiente lo presentado por el Govern del PP: “Es ridículo pensar que climatizar solo 16 centros sea suficiente cuando Palma tiene más de 70 colegios”, criticó Coll.
Pujol fue aún más allá al pedir explicaciones al alcalde Jaime Martínez sobre cómo puede considerarse normal tener niños aprendiendo bajo tales condiciones extremas. “Un alcalde responsable debe actuar cuando miles de familias están afectadas”. Y ahí está el meollo del asunto: mientras se acumulan anuncios relacionados con el turismo, nuestros estudiantes siguen pasando calor en sus aulas.

