En un giro dramático de los acontecimientos, Sergei Lavrov, el ministro de Exteriores ruso, ha dejado claro que lo que está sucediendo en torno al incidente en el aeropuerto de Leipzig va más allá de simples palabras: «esto es, en gran medida, el inicio de una guerra real». Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con la agencia Vesti este domingo y no han pasado desapercibidas.
Un eco del pasado
Lavrov no se ha mordido la lengua al acusar a Friedrich Merz, el canciller alemán, de «declarar la guerra» a Rusia. Con un tono casi histórico, recordó cómo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Alemania cerró sus misiones diplomáticas. Para él, la decisión reciente de Berlín de expulsar al cónsul ruso y cerrar la Casa Rusa en Berlín es un paso hacia el abismo. «Las lecciones de la historia no han sido aprendidas», afirmó con preocupación.
No solo eso; también lanzó críticas sobre las intenciones militares alemanas. Según él, las afirmaciones de Merz sobre convertir a Alemania en una potencia militar principal en Europa son alarmantes y están empezando a tomar forma.
“Esto resulta peligroso”, advirtió Lavrov mientras hacía hincapié en que ciertos resquicios del nazismo parecen estar surgiendo nuevamente.
A medida que se desarrolla esta tensión, Alemania sostiene que las investigaciones sobre lo sucedido en Leipzig apuntan directamente a métodos rusos utilizados durante la guerra en Ucrania. Desde Moscú, han exigido pruebas concretas para refutar estas acusaciones y Putin incluso insinuó posibles motivos electorales detrás del revuelo alemán.
El aeropuerto de Leipzig se ha convertido en un punto caliente por su papel crucial en el envío de armas relacionadas con el conflicto ucraniano. La sombra del conflicto sigue acechando mientras aumentan los avistamientos e inspecciones relacionadas con drones sobre infraestructuras críticas alemanas desde que comenzó esta invasión.

