El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha dejado claro en su último discurso que la amenaza de Irán está lejos de ser cosa del pasado. Durante un acto reciente junto a altos mandos militares y el ministro de Defensa, Israel Katz, Netanyahu no solo reafirmó que han conseguido «alejar» esa amenaza, sino que ahora su mirada está fija en un objetivo audaz: «derrocar» al régimen de Teherán. Sin tapujos, afirmó que no es una misión imposible y que está al alcance de su gobierno.
La lucha por la supervivencia
En medio del ambiente previo a las celebraciones del Yom Kippur, el dirigente conservador aseguró que la República Islámica está más débil que nunca y “tambaleándose”, luchando por su propia existencia. Con un tono firme y convincente, enfatizó: “Estoy convencido de nuestra principal misión y capacidad”. ¿Y cuál es esa misión? Eliminar la amenaza iraní de una vez por todas.
Netanyahu incluso apuntó a que el hecho de que Irán no haya lanzado ataques directos contra Israel desde hace tiempo es prueba de la fortaleza del país. “Atacan a todos menos a nosotros”, subrayó con orgullo. Les envió un mensaje claro a sus enemigos: “No se metan con nosotros”. En este clima tenso, el ministro Katz también dejó caer una advertencia escalofriante: si hay un ataque iraní, Israel «estará libre de ataduras», prometiendo llevar a Irán “a la Edad de Piedra” atacando toda su infraestructura militar y civil. Este juego entre palabras duras y posturas firmes deja entrever las tensiones crecientes en la región.

