En un escenario donde la presión social crece, las peticiones de ayuda al Teléfono de la Esperanza han aumentado un asombroso 40% en las Baleares. La realidad es que la oposición no se queda atrás y ha elevado el tono en torno al caso de Costes, denunciando presiones que amenazan incluso con arruinar las playas de Formentera. No podemos quedarnos callados.
Crisis en el horizonte
Mientras tanto, la Audiencia Nacional ha confirmado multas a dos consultoras implicadas en un escándalo que manipuló licitaciones públicas por todo el país, incluyendo nuestras queridas Baleares. Pero esto no acaba aquí; voces críticas surgen también desde Mallorca, donde un mallorquín ha estallado contra las banderas del Cosso, llamándolas “lo más oído que se puede ver”. Y no se detiene ahí: los problemas siguen creciendo.
La caída de Can Arabí, esa empresa que gestionaba más comedores escolares que nadie, nos deja sin palabras; ha perdido todos sus centros. Y si miramos hacia Son Espases, el exjefe de Radiología lanza una advertencia clara: “Que no miren hacia otro lado” ante un evidente desprecio por parte de la gerencia.
A medida que avanzamos, el TSJIB ha detenido a un promotor cuyo afán por urbanizar suelo rústico parecía no conocer límites. Por otro lado, miles han salido a las calles para mostrar su solidaridad con Ceuta en Palma, gritando incluso “Pedro Sánchez, hijo de puta”, mostrando así su frustración y descontento general.
Así está la situación: entre la crítica al uso político de la Banda Municipal durante actos importantes y cuestionamientos sobre conducir después de los 75 años como riesgo potencial. La comunidad está viva y activa; es hora de escucharla.

